Esta vida tan plácida me extingue...

De pequeña quería ser un ser ruidoso y decorativo...

miércoles, 26 de octubre de 2011

El cuento de caer y volar

Entre tantos desvaríos, hace poco solté un llanto, de esos que odio soltar. Me ví yo misma en el pozo, la razón, la razón es la de siempre, mis ganas de querer volar y la inexplicable sensación de haber roto mis alas ¡yo misma!. Entre lágrima y lágrima lo pensé en silencio para que nadie me escuchara, era yo quien debía tomar fuerzas y salir rápidamente de ahí.
El cuento que escuche, o quizá viví...El cuento de bajar y subir.

Me voy hundiendo...
Me voy alejando de la luz.
Estoy cayendo en un pozo lentamente.
Me estoy deshac
iendo.
Creo que ya no tengo manos,
pues no me puedo agarrar.
¿Y mi boca? No puedo gritar.

Sigo cayendo, creo que llegue al final.
Estoy completamente rota, no me puedo levantar.
A lo lejos escucho gritos de felicidad.
A lo lejos veo una luz que me parece familiar...
A lo lejos veo una luz que me parece familiar.

Se desplumaron, se deshicieron,
Mis alas se me rompieron...
Préstame las tuyas para volver a volar.
No me queda más que arrástrame,
dame un poco de aliento, quiero volver a sentir paz.

No me queda más que buscar cada una de mis partes...
Las encuentro poco a poco,
esa es mi pierna, esa es mi uña, esa soy yo.
Ahora, cómo las hago embonar.
Tengo una idea distorsionada de la realidad.


Tengo una idea distorsionada de la realidad,
quiero sentir mis brazos y volverte a abrazar.
Llevo mucho tiempo aquí, tengo mucho frío
y no sé por qué aún no vienes por mí.
Tengo que pensarlo con objetividad...





Y de pronto escucho un fuerte bum sonar.
¿Qué es esto?
Creo que siento mi corazón palpitar.
Creí que nada encajaría en mi cuerpo,
pero es él, el que me hace embonar.

Me pongo en pie y sigo en el pozo,
pero con más ganas que nunca de salir de aquí.
Busco mis alas y las pego, las limpio, las peino.
¿Tus alas? Para qué si ya no las quiero.

Me pongo las mías y empiezo a volar.
Lo hago despacio por miedo a caer.
Agarro confianza y subo de una vez.
El viento me pega en la cara, me pega en la piel.
Estoy desnuda y así me puedes ver.
Me avergonzaría, pero no lo hago
porque estoy entera otra vez.

Te miro un instante y sonrío sin querer.
Te acercas...mejor aléjate,
¿No ves? Ya jamás aterrizaré.
Veo el cielo y puedo gritar.

Remonto mi vuelo sin mirar atrás...
Veo el cielo y puedo gritar...
Y ahora...otra vez el bum de mi palpitar.
Quizá para hacerme vivir, o quizá
Para recordarme que sólo yo me puedo reconstruir.

6 comentarios:

Padrino dijo...

Puedes volar Canelita pues no hay mayor vuelo que conseguir transmitir sueños y emociones lejos... y los tuyos han cruzado un océano y me han llegado en una estela de canela...

Eso es volar.

Canelita dijo...

Pues qué gusto me da Padrino, leer que he cruzado un océano completo y he llegado hasta ti. En forma de estela, de cuento, o de palabras sueltas, nunca pense que tan lejos me fueran a oir.

Gracias por seguir paseando por aquí y por decirme lo que en realidad es volar.
Un abrazote enorme.

Romualdo dijo...

canelita! muy buen poema! te sigo! acabo de iniciar mi blog y me gustaria que lo visitaras! es http://romualdo21.blogspot.com! cuidate

Canelita dijo...

Romualdo, muchas gracias por pasearte por aquí, yo encantada de ir a visitarte.
Un saludo!

Qyмεяa dijo...

Woow!!!
Qué grandeee!!!

"que sólo yo me puedo reconstruir"
uff, me lo guardo en mi caja de tesoros!!

Que dicha de poema, un abrazo que espero me deje el sabor de mandarina y canela.

Canelita dijo...

Qym, muchas gracias por seguir pasando, y por guardar mis poemas en tu caja de tesoros.
Un abrazote enorme con canela y gracias por tu mandarina tan refrescante.