Esta vida tan plácida me extingue...

De pequeña quería ser un ser ruidoso y decorativo...

domingo, 11 de diciembre de 2011

Rozando el amor.


Después del viaje largo, las cenas con peleas, los desvelos a tu lado, las caricias silenciosas, las mañanas frías, la despedida obligada, los besos que quito de tu boca y los años de creerlo, pensarlo y suponerlo, lo sigo creyendo, pensando y suponiendo.


Me gusta encontrarme en tus ojos
inesperadamente, tranquilamente.
Cuando las palabras se nos acaban
y los silencios necesarios inician.

Cuando, sin darnos cuenta,
ya estamos agarrados de la mano
o dormimos abrazados.

Y luego vienen las pláticas largas
con risas y llantos, y escenarios dramáticos.
Y luego vienen los recorridos fríos,
calurosos, lluviosos, nublados.

Y nos comemos el mundo a pasos agigantados.
Y recorremos la noche con bocados irresponsables.

Me gusta cuando soñamos juntos,
a veces dormidos, a veces despiertos,
a veces sin sueño y sin miedo.

Cuando de vez en cuando
cambiamos de cuerpo.
Cuando con tus besos, sin darte cuenta,
me regalas de a poco tu alma.

Y luego viene la comida con pastel,
la cena con velas,
los abrazos con suspiros,
y mi traicionero corazón delator.

Y siento tus tristezas que arrastras por todo el piso,
y calmas mis miedos que guardo bajo el colchón.

Me gusta cuando recorro tu mundo desnuda,
porque no tengo pena que me veas tal cual soy.
Cuando de la misma forma, te despojas de todo
y andas rodando por toda la habitación.

Y luego vienen los sentimientos que sobran,
las cursilerías que callo y ahogo en la laringe.
Y luego vienen tus besos despacio
y la mentira de que no sientes celos de mí.

Y finjo que entiendo todo, te abrazo y me voy.
Y sueño con cambiar tus sentimientos, y guardar
                                                  tus modos y tu voz.

Me gusta cuando entre todo lo que hacemos
pienso que cada día nos acercamos más al amor.
Cuando distraídamente arranco “te quieros”
de tus labios, tus manos, ¿tu corazón?

Y luego vienen las esperanzas falsas,
la creencia de que pronto (algún día) pasará.
Y luego viene la mañana siguiente,
el desayuno con leche y sin cereal.

Y nos despedimos entre besos y abrazos con calor,
Y seguimos con esta amistad, rozando casi el amor.


7 comentarios:

Padrino dijo...

Rozar de esa manera el amor debe puede ser genial pero a la vez puede ser muy duro. Seguro que más temprano que tarde el amor dejara de rozarte y te dará de lleno.

De todas maneras disfruta el amor de cualquiera de sus formas, porque el amor o lo disfrutas o te destroza.

Un abrazo y ya se te echaba de menos

Ibeth Hache dijo...

Rozar el amor, es como estar al borde del abismo, sujetar la cuerda de ambos lados, esperando a que el otro ceda o te vaya jalando irremediablemente.

Te dejo un abrazo.

Canelita dijo...

Padrino, espero con ansias el día en que el amor me llegue de lleno.
Tienes razón, no nos queda más que disfrutar hasta el dolor.
Gracias por la extrañanza, un saludote y un inmenso abrazo.

Linda Ibeth...así es, como lo describes, estar al borde del abismo, lo malo es que cuando uno está rozando el amor, cuesta no ser jalado irremediablemente.

Gracias por el abrazo y por seguir pasando.

Un saludo.

FRANCISCO PINZÓN BEDOYA dijo...

Hermoso poema de amor. Ojalá que esos ojos te estén rondando.

Un abrazo canelita

Canelita dijo...

Francisco, al parecer esos ojos me han olvidado el día de hoy, en una fecha tan importante para mí.
En fin.

Gracias por pasar, qué gusto que te haya gustado.
Un abrazote.

"Romu" u (Omar) dijo...

vaya forma de merodear la linea amorosa! te entiendo perfectamente, es hasta frustrante tener la compañia de alguien que fluctúa en la incertidumbre! palabras de riesgo como el te quiero y luego demostrar que no! es jugar con fuego, es subestimar el poder del amor que es mil veces mas destructivo que un atomo!

Canelita dijo...

Frustante y desgastante querido Omar.
Definitivamente, tan constructivo como destructivo eso llamado amor.

Gracias por pasar, un saludote y un beso!